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Carlos Gamarra: un paredón colorado en la defensa guaraní

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Carlos Gamarra: un paredón colorado en la defensa guaraní

Carlos Gamarra (AFP)

¿Quién no recuerda al internacional paraguayo?, Carlos Alberto ‘Colorado’ Gamarra Pavón, conocido por su temple, marca férrea y su impetuoso juego en la defensa central. El zaguero cobró prestigio en colosos clubes de Europa y Sudamérica, además de portar por varios años la cinta de capitán de la selección paraguaya, y este viernes cumple 46 años de edad.

Ver a Gamarra en el fondo de la defensa era una película repetida: sobrio, con mirada altiva, capaz de salir jugando con la pelota en los pies y la vista buscando el posible pase. Simplemente elegante, además por añadidura un juego aéreo implacable, a pesar de no ser un central de demasiada corpulencia.

“Carlos Gamarra sin dudas, era muy complicado pasarlo, no sé de dónde sacaba la fuerza y volvía, siempre fue muy duro, uno de los más duros que enfrenté en mi carrera”, confesó el corpulento atacante colombiano, Faustino Asprilla en una entrevista.

Varias veces elegido mejor central en el fútbol brasileño. “En 1998 el zaguero completó 724 minutos sin cometer una falta, incluido un mundial. Un gran zaguero con 1,80 m de estatura, daba una gran seguridad a sus compañeros y a toda la torcida”, destacó en un artículo, hace algunos años, la revista brasileña, Placar, sobre una de las características del central paraguayo.  

El ‘Colorado’ nació en la ciudad de Ypacarai de Paraguay, a 37 kilómetros distante de la capital Asunción, comenzó futbolísticamente en el año 1991, en el club Cerro Porteño.

Gamarra daría su salto grande en el fútbol brasileño, mediante el Internacional de Porto Alegre, donde cobraría notoriedad y comenzaría a consolidarse como uno de los mejores en su puesto. Hecho que llamó la atención del Benfica de Portugal, que lo llevó en el año 1997.

Luego de realizar un espectacular Mundial de Francia 98’ con la selección paraguaya –elegido en el once ideal del torneo mundial por la FIFA-, volvió al fútbol brasileño para mostrar nuevamente su categoría en la marca, un verdadero ‘paredón’ en el fondo del equipo del Corinthians.

La temporada 2001-2002 tuvo más éxito para Gamarra, jugando en el AEK Atenas en Grecia, disputando 24 partidos de liga y ganando la copa griega.

Llegó a un nuevo Mundial, el de Corea y Japón 2002. Paraguay volvió a caer en la segunda ronda. Gamarra jugó todos los minutos disputados por su selección, y de nuevo completó su participación sin hacer ninguna falta.

Luego de idas y vueltas por el viejo continente, se radicó finalmente en el Inter de Milan, considerado uno de sus centrales preferidos por la afición interista, por “su velocidad y señorío para salir jugando desde el fondo”. Permaneció en el Inter en la temporada 2004-2005, pero después fichó por el Palmeiras de Brasil en julio de 2005.

Con la experiencia adquirida fue llamado por el seleccionador Carlos Jara Saguier, para integrar aquel equipo de la selección paraguaya medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, que junto a Julio Enciso y José Saturnino Cardozo guiaron a un grupo de jóvenes a la final de aquel certamen derrotado 1-0 por Argentina.

Fue convocado nuevamente en su selección para ser uno de los pilares de experiencia en aquel conjunto de aquel mundial de Alemania 2006, junto a Francisco ‘Chiqui’ Arce, Delio Toledo, Dennis Caniza y Roberto Acuña. Paraguay terminó eliminada en primera ronda, y el ‘Colorado’ se iba despidiendo de su querida Albirroja.

Tras el Mundial fue contratado por el Palmeiras, para volver en una nueva expedición al fútbol brasileño, donde a lo largo de su carrera conquistó el torneo Gaucho (1997), Brasileño (98), Paulista (99) y Carioca (2001).

Recuperó su nivel, con actuaciones soberbias en el conjunto paulista, pero ya veía próximo el epilogo de su carrera por lo que decidió retornar a Paraguay y fue Olimpia quien le abrió las puertas en el 2007 y tras una temporada colgó definitivamente los botines.

"Llegó la hora de colgar los botines y lo hago con la tranquilidad que da el saber que siempre traté de dar lo mejor en cada equipo que jugué y por sobre todo en la selección”, recordó Gamarra, el día que anunció su retirada.

Siempre será recordado como uno de los mejores centrales de la historia del fútbol sudamericano, por su gran categoría para salir jugando y una limpieza para defender, casi sin cometer faltas al adversario.

 

 

 

 

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